woman weighing vegetables


¿Has oído hablar del poder que tienen los microorganismos que viven en tu intestino sobre tu salud? En esto precisamente se basa mi manera de trabajar: intentar cuidar a tus bichitos para que ellos te cuiden a ti.

Y ya no hablo solo de desórdenes digestivos, que es en lo que todos podríamos pensar; me refiero también a enfermedades crónicas o autoinmunes, o incluso desajustes hormonales, en donde la microbiota juega un papel crucial.

Hoy en día, hacemos muchas cosas mal, todos. Y el ritmo de vida que llevamos nos lo pone muy difícil. Lo sé. Pero después de todo este tiempo, he llegado a la conclusión de que no se trata de hacer cosas grandiosas, sino de hacer cosas pequeñas, pero sostenibles en el tiempo.

Y ahí es donde entro yo, la parte más difícil, adaptándome a ti y a tu situación, y acompañándote en todo el proceso.

No estás solo.

Podemos ser tú, yo y tus bichitos trabajando por tu salud.

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Gracias por tu respuesta. ✨



¿Tienes dudas? Te dejo aquí algunas de las preguntas más frecuentes que me hacéis:

¿Cómo trabajas?


Si tuviera que definirlo en una frase sería «con sentido común«. Ríete, pero hoy en día, creo que es algo poco a habitual. Tenemos internet y las redes llenas de mensajes contradictorios: «come legumbres que tienen fibra, no comas legumbres que tienen antinutrientes»; «el gluten es inflamatorio, pero si lo dejas nunca más volverás a tolerarlo», «tienes que retirar los lácteos, pero los yogures son un estupendo probiótico», y así podría seguir durante horas.

Y yo pienso en ti, que estás detrás de la pantalla diciento: ¿qué demonios me como? Por eso digo que en un mundo tan polarizado, vivir en una escala de grises es difícil, pero no imposible. Y la comida no tiene que ser nuestro enemigo, sino nuestro gran aliado.

La comida no es otra cosa que información para nuestros bichitos, ¿qué información le queremos dar a nuestro cuerpo? Si lo piensas de esa forma, las respuestas son siempre más claras. Así que la comida sigue siendo, para mí, el pilar desde donde debemos construir.

Después nos podemos ayudar de cualquier tipo de suplementación que nos ayude a mejorar, sabiendo que aquí es el propio cuerpo el que «arregla a sí mismo», nosotros solo le damos herramientas para que él lo pueda solucionar.


¿Tratas SIBO, candidiasis, histaminosis, etc?


Como dije antes, yo no trato nada. Pero sí intento ayudar a tu cuerpo a que lo solucione por sí mismo. Y para eso hay que entender el problema desde una perspectiva global. Para mí aquí el problema nunca es la cándida de turno o las bacterias sobrecrecidas en el intestino delgado, sino el desequilibrio que hay a nivel intestinal para que se hayan producido estos desajustes.

Y después de tanto tiempo he llegado a la conclusión que más efectivo que matar a los «malos» es fortalecer a los «buenos». Es más trabajoso, sí, pero yo busco siempre vuestra mejora en el largo plazo.


¿Las enfermedades autoinmunes se pueden mejorar tratando el intestino?


Yo aquí siempre digo lo mismo. Una enfermedad autoinmune nos va a acompañar para toda la vida, y eso es algo que no podemos cambiar. Pero lo que sí podemos hacer es cuidar la línea de batalla más difícil que tiene nuestro sistema inmunitario: el intestino. Entre un 70 y un 80% de nuestro sistema inmunitario está destinado a cuidar y proteger nuestra barrera intestinal. Tiene sentido pensar que cuanto más cuidemos nuestro tubo digestivo y cuanto mejor esté nuestra primera línea de defensa (que es la microbiota), mucho más «calmado» estará este sistema.

Y un sistema inmunitario más regulado, nos ayudará a controlar síntomas, reducir brotes y que tú tengas una mejor calidad de vida.

¿Y si no tengo ninguna enfermedad tiene sentido cuidar la microbiota?


Sí, y rotundamente sí. Siempre tiene sentido cuidar a tus bichitos, en todas las etapas de la vida. Durante años solo se le dio importancia cuando aparecían síntomas digestivos como hinchazón, gases o alteraciones intestinales. Sin embargo, hoy sabemos que cuidar la microbiota también es una forma de cuidar la salud general y prevenir desequilibrios antes de que aparezcan problemas.

Muy bien, pero ¿cuáles son tus tarifas?


Aquí no hay programa mensual, ni trimestral, ni anual. Yo soy de la vieja escuela. De la de primero nos conocemos y, si hay «feeling», ya seguimos por pura «atracción».

Primera cita: 90 euros. Es la más larga, hora y media de charla intensa para conocerte bien. En el plazo de una semana, te envío las pautas nutricionales adaptadas a tu caso particular junto con un audio explicativo de la estrategia a seguir. Sí, mando un audio, porque cuando me conozcas, ya entenderás lo que me gusta a mí hablar y que todo quede bien explicado.

Segunda cita y las que vengan: 45 euros. Siempre son más llevaderas. Ya nos conocemos, ya nos hacemos confesiones y encontramos soluciones. Y todo te lo mando resumido por mail, con cambios y propuestas.

Y que la relación dure lo que tenga que durar 🙂



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